Jose Alvarado 24 A / Guerrero 27 Norte, 2010
Museo de la Ciudad de Queretaro 
Queretaro, Mexico

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Un intento de muestra con un formato diferente donde exhibir y compartir procesos más que obras acabadas.

De llevar al espectador por un recorrido a través de las variaciones que se suscitarán durante los tres meses que permanecerá abierta esta exposición, donde existirán varios medios, épocas, materiales.

Un laboratorio y un experimento, una especie de extensión de mi taller en José Alvarado 24-A llevado al espacio de Guerrero 27 Norte.

El acomodo e instalación de la muestra será como lo que sucede en mi taller con una sintaxis diferente, donde los materiales y objetos convivan y se relacionen entre sí.

Exploro los materiales infinitos, la arqueología, el espacio, el silencio, lo contemplativo, la memoria, el tiempo, las huellas, las improntas, los recorridos, los mercados ambulantes, los puestos en el piso, los gabinetes de curiosidades, el dibujar en el espacio, lo efímero y lo permanente, el paisaje natural y el urbano, lo artificial y lo natural, lo precario, lo frágil, lo diminuto y lo grande, lo no visible hecho visible, los fragmentos, la alquimia, la transformación, el traslado, las escaleras, los caminos, la relación entre el sitio y lo que lo habita, la experiencia del tránsito, el asombro, el caminar cada paso.

Mi taller en José Alvarado 24 A, una casa de la Col. Roma de 1927, en el D. F., llena de historias desconocidas, marcas y huellas en sus muros y pisos.

El Museo de la Ciudad de Querétaro, ubicado en Guerrero 27 Norte, tiene una huella y presencia al ser un exconvento de monjas capuchinas.

¿Cómo llevar la esencia de un sitio a otro sin necesariamente recrearlo como un duplicado? No es sólo llevar lo privado a lo público. Más bien es retomar los materiales y obras que existen en el taller, observar la manera y sintaxis particular que se da ahí, donde todo convive y se relaciona entre sí, a pesar de épocas, materiales, escalas y medios diferentes. Darle nuevas lecturas a las obras y materiales anteriores, revisitarlas. Una muestra donde la transformación sea importante. Y hacerlo en el espacio de un museo,

donde generalmente no se muestran los procesos sino lo productos terminados.

Es un intento de compartir eso que es más privado, un proceso de producción, de acomodo, ensamblaje, transformación de materiales en ese espacio nuevo y particular. No necesariamente funcionará. Pero quizá es parte de un camino o ‘recorrido’ para ser ‘experenciado’, vivido y caminado; donde cada ocasión será distinta, con cambios a veces imperceptibles y otras muy visibles. Un muro quizá estará vacio y silencioso, o será barroco, quizá el piso, a donde yo me aproximo con mucha naturalidad, estará “plagado” de materiales a manera de puesto de mercado ambulante o hallazgo arqueológico, con clasificaciones o taxonomías extrañas en gabinetes de curiosidades, o el espacio se convertirá en una lluvia de piedras y caminos de plomo y agua, o quizá otro espacio estará tapizado de improntas o huellas en papel de los pisos del sitio, o habrá flores plantadas creciendo de las grietas de la calle Guerrero. Querré mostrar y evidenciar lo permanente y lo efímero; lo natural y lo articifial; lo silencioso y lo no visible, quizá evidenciar el recorrido de las monjas capuchinas hacia la comunión... Habrá materiales diversos, cada uno mostrará sus cualidades, su poética. Incorporaré en ocasiones varios medios, escalas, taxonomías y clasificaciones, siempre pensando en un espacio silencioso y contemplativo. No hay un recorrido fijo por lo pronto, será un deambular, un devenir, un pasaje por estas naturalezas, por el tiempo, por las huellas, por la arqueología silenciosa. Dibujar en este nuevo espacio. Crear recorridos por el paisaje natural y urbano, interviniendo los sitios y creando nuevas topografías y paisajes.

Comenzará en febrero 14, terminará en mayo 18. Cada cierto tiempo vendré a trabajar al sitio, como una especie de extensión de mi taller, a modificar y transformar en un devenir constante esta muestra. Intentaré descubrir lo que sucede en mi propio proceso de trabajo, compartiéndolo de manera silenciosa, espero contemplativa, con el espectador. Intentando crear espacios donde la atmosfera y el recorrido con eran al sitio la esencia y presencia que existe en una simple piedra o una flor de asfalto.

Perla Krauze