Recorridos, 2012
Gal. Frontground / Manolo Rivera
Merida, Yucatan, Mexico

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ONTOLOGÍA DE LA REGIÓN DE PIEDRA

¿Qué es un sitio, un lugar? ¿De qué está hecho cada geografía? ¿De qué manera la vida humana y la naturaleza se hacen cómplices? ¿Por qué el suelo, generoso, abre espacio a las construcciones? ¿Cómo es que esta arquitectura se funde con el mismo suelo hasta petrificarse? ¿Cuál es la diferencia entre los rastros urbanos y las huellas naturales? Y ¿hasta dónde nuestras preguntas llegarían estudiando la esencia de estas cosas?

La obra general de Perla Krauze pertenece a esta ontología. Es un escudriñar constante de la realidad como sitio. Cada aporte suyo, cada mirada, cada re exión, nos lleva al ámbito íntimo de las cosas que nos rodean y extrae de cada una no sólo la huella, el rastro o la traza, sino también la pervivencia y su condición de memoria.

RECORRIDOS 16 ABR 2012 – 18 MAY 2012 es el inicio referencial de su investigación sobre la Península de Yucatán. Este ha sido y es un territorio que va más allá de lo enigmático, y no es un lugar común; después de un siglo de visitas de exploradores europeos, en 1937, Octavio Paz vivió entre estas piedras y se hizo a sí mismo preguntas: “¿Qué tierra es ésta? / ¿qué extraña violencia alimenta / en su cáscara pétrea?” Curiosamente, el poema de donde vienen estos versos se llamó “Entre la piedra y la flor”, donde, entre líneas, de definió a la Península como “una región de piedra”.

Perla Krauze recorrió la región de piedra durante este mes de residencia artística. Fiel a su método, colectó y recolectó la materia prima de la exposición. Pero al trabajar en esta ocasión con un sitio de tal dimensión, los recorridos fueron la parte medular; ciudad adentro, las caminatas; en ambos caso, un continuo descubrir y mirar. Viajó a la Ruta de los Conventos, estuvo en las grutas del Sur, conoció las mismas ruinas prehispánicas que Catherwood hace más de siglo y medio. También evocó los pasos que Roberth Smithson hizo a finales de los años 1960. Además, viajó a Sisal, de donde salió el henequén para el mundo, y también conoció el singular colorido de las salinas de Las Coloradas. En Mérida, palpó y reconoció las múltiples texturas de las paredes, admitiéndolas como una extensión de la cáscara pétrea de la región de piedra.

La exposición es la conclusión de este primer y extenso recorrido. Asimismo, nos adentra al particular, ancho y quizá vertiginoso horizonte de la planicie peninsular. Tal como se ve, el mapa es entendido aquí como una puerta abierta de par en par; es una metáfora de cómo se aprehende un territorio hasta obtener los objetos esenciales. Foto, escultura, video, dibujo e instalación se reencuentran aquí para describirnos, decirnos, develarnos, la ontología de la región de piedra; también para situarnos en nuestro propio sitio, y admitir que somos parte de, en palabras de Octavio Paz, “Una región que existe / antes que sobre el mundo alzara el aire / su bandera de fuego y el agua sus cristales”.

Epílogo: Perla Krauze llegó a Mérida unos días después de la tromba que azotó Mérida. Unas de sus primeras acciones fue recoger una palmera caída que aún estaba verde y erguirla dentro de la Galería. Desde entonces, como primera pieza, ha sido una compañera de trabajo más en el montaje. Sus ramas ya no están verdes, por supuesto, pero su presencia ilustra a la perfección la búsqueda de la artista, en la que el tiempo es el compañero invisible pero determinante. Quizá nuestra próxima pregunta, vista la exposición, sea ¿Qué es lo que el tiempo, implacable, consume de nosotros y las cosas?

 

Marco Díaz Güemez